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Formación de huracanes26.04.2010 12:49
Con la llegada del verano, comienza el riesgo de formación de huracanes. Estos suelen formarse entre los meses de junio y noviembre.
Definiciones de ciclones tropicales (huracanes en el océano Atlántico): sistema nuboso acompañado de tormentas, con una circulación definida y vientos de más de 63 km/h. Cuando el ciclón alcanza los 63 km/h se definen como tormenta tropical.
La palabra huracán viene de los indios caribeños, quienes definían a estas tormentas con este nombre. Supuestamente, la antigua tribu de los Tainos de Centro América, llamaban a su dios del mal “huracán”.
El origen de estas devastadoras tormentas está en el interior de África. Aquí parte La Zona de Convergencia Inter-Tropical, banda nubosa, compuesta de chubascos acompañados ocasionalmente de tormenta. Esta banda nubosa se forma debido a la convergencia de los vientos cerca del ecuador. El empuje de los vientos en latitudes cercanas al ecuador, provoca el desplazamiento de estas bandas nubosas hacia el continente americano. Con la llegada a zonas de aguas más cálidas (Caribe), estas inestabilidades se alimentan del vapor de agua, comenzando así, la formación de un huracán.
Condiciones para la formación de un huracán:
· Océano con alta temperatura del agua (hasta 46 m de profundidad).
· Inestabilidad convectiva, debida al enfriamiento de la atmosfera con la altura.
· Humedad relativa en altura, cercana a los 5000 m aproximadamente.
· Mínima distancia de 480 km del ecuador.
· Valores bajos del gradiente vertical de velocidad del viento.
El agua cálida del océano es una de las piezas más importantes en la formación de huracanes. El vapor de agua asciende en altura, enfriándose en su camino. Este enfriamiento provoca la condensación del vapor de agua, formándose las gotas de agua correspondientes a la nube. En el proceso de condensación, se transmite calor a la atmosfera circundante, por lo que el aire se vuelve menos pesado, y continúa su ascenso en la atmósfera. Las parcelas de aire que ascienden, provocan a su vez, que el espacio libre que dejan en la superficie, sea ocupado por nuevas masas de aire, por lo que el resultado final es fuerte viento que dejan los huracanes.
Cuando el huracán toca tierra, no pierde su fuerza por la fricción con la orografía, sino porque deja de ser alimentado por la fuente de vapor de agua procedente del océano cálido.
Hoy en día, los huracanes están clasificados según la escala de vientos Saffir- Simpson.
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