Clima en el Imperio Romano

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  • Clima en el Imperio Romano
    09.04.2014 11:19

    El clima y el ser humano siempre han estado unidos directa o indirectamente. Existe un fuerte vínculo entre los dos desde que se tiene conocimiento. El ser humano siempre ha estado condicionado por el clima. Su forma de vida, desarrollo y existencia ha dependido de algún modo u otro en el clima y sus características. Ahora parece que el clima comienza a depender del ser humano. Su desarrollo está provocando variaciones en el clima de la tierra, o al menos eso parece. Estas variaciones provocarán de nuevo que el ser humano se amolde a sus nuevas características para poder sobrevivir.

    Retrocediendo en el tiempo, las antiguas civilizaciones se desarrollaban dependiendo de las características del clima. Zonas húmedas y cálidas eran óptimas para el cultivo de los alimentos, y por lo tanto bueno para el desarrollo de la civilizaciones.

    Esto puede ser el caso de lo que ocurrió con el Imperio Romano. Estudios recientes indican que el clima fue el detonante en el declive del Imperio Romano. Este estudio se basa en el análisis de ciertos indicadores como muestras de hielo en Groelandia, fluctuaciones en la radiación solar, minerales en cuevas de Austria y Turquía, series de los anillos de los arboles en centro Europa, movimientos glaciares en los Alpes, registros de sedimentos en lagos de Europa y Asia, etc…

    Estos indicadores han permitido hacer un estudio preliminar del cambio climático bajo el imperio romano con una resolución cronológica a niveles de siglos, décadas y años. Los resultados muestran que las condiciones climáticas cambiaron a lo largo del periodo de máxima expansión de imperio romano y durante el su declive. Los cambios afectaron a diferentes zonas, de diferente forma y en distintos momentos.

    El estudio muestra que a lo largo de la expansión del imperio romano (100 a.c hasta el 200 d.c), reinó una estabilidad climática favorable para el desarrollo de la sociedad. Las regiones del oeste del imperio fueron más cálidas durante este periodo, respecto a los siguientes siglos. Al mismo tiempo, un nivel bajo de actividad volcánica predominó durante este periodo.  

    Evidencias arqueológicas en la viticultura romana en las islas Británicas apuntan a un calentamiento en el periodo de expansión. Un importante indicador de este calentamiento viene de los descubrimientos arqueo-entomológicos . Los estudios en los insectos indican que las temperaturas medias de julio en esta época rondaban al menos 1ºC por encima de la media climática actual. También Egipto, quien fue el principal suministrador de cereal en el imperio romano, parece que tuvo unas condiciones óptimas para su producción, debido a los altos niveles del Nilo, que indicaban las abundantes lluvias caídas en esta época.

    Entre el 200-400 dc. Las provincias del imperio romano situadas más al noroeste sufrieron económicamente, políticamente y militarmente, mientras que las provincias situadas más al este y sur continuaron su desarrollo de una forma más suave.

    Entre 3 y 5 erupciones volcánicas producidas entre el 235 y 285 d.c provocaron un rápido cambio climático. Este cambio tan repentino, empeoró las producciones de alimentos a lo largo de las décadas más dificultosas a las que el imperio romano se ha enfrentado.