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(1) Durante las últimas semanas la situación anticiclónica ha provocado que se formen numerosos bancos de niebla en el interior de la Península Ibérica. En la imagen, la ciudad de Madrid la pasada semana.
(2)Londres es muy conocida, aparte de por otras muchas cosas, por las nieblas que suelen cubrir la ciudad durante los meses de invierno. Afortunadamente, ya no son tan peligrosas como hace algunas décadas. (Fuente: Ian Nicholson/PA Archive)
(3) Muy típicas también en la geografía española son las nieblas de valle, que se forman en las cuencas de ríos como el Ebro, el Duero o el Tajo. (Fuente: Nick Pottes/PA Archive)
(4) Vista de la bahía de San Francisco desde lejos. Se puede apreciar a la perfección el movimiento (advección) de la niebla y como apenas se distingue el Golden Gate Bridge (Fuente: NASA Earth Observatory)
(5) Nieblas de vapor formandose a primeras horas de la mañana sobre la superficie de un lago. (Fuente: NOAA Photo Library)
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Nieblas: tipos y formación13.12.2011 17:33
Se forman durante todo el año y en prácticamente cualquier lugar del globo, aunque algunos tipos son más frecuentes en unas estaciones que en otras y existen zonas más propensas a sufrirlar. No son más que nubes a ras de suelo, pero en su formación intervienen diversos procesos físicos.
Para empezar a hablar de la niebla acudamos a la definición. Se trata de un hidrometeoro consistente en un agregado visible de gotas de agua (o cristales de hielo) en suspensión en las proximidades de la superficie terrestre. Se considera niebla cuando la visibilidad es inferior a un kilómetro. La única diferencia entre la niebla y una nube es que la base de la nube se sitúa alejada del suelo. Es decir, si nos pilla un banco de niebla estaremos, literalmente, dentro de una nube.
Ahora un par de conceptos físicos a tener en cuenta. Tanto si hablamos de niebla como si hablamos de nubes (que hemos dicho que se trata del mismo fenómeno pero a distinta distancia del suelo) la humedad del aire es del 100%. ¿Cómo llegamos hasta este valor? Pues existen dos formas: añadiendo vapor de agua al aire hasta llegar a la saturación (momento en el que nube se hace “visible”) o reduciendo la temperatura. Esta segunda manera es algo menos intuitiva pero más efectiva y se basa en la propiedad que tiene el aire de poder contener más vapor de agua cuanto mayor es su temperatura. Es decir, para un valor fijo de agua en una masa de aire, formaremos una nube bajando la temperatura. ¿Sencillo no?
Tipos de nieblas
Atendiendo a los mecanismos físicos que provocan su formación, así como a los lugares donde se forman podemos nombrar diferentes tipos de niebla. Algunos de los tipos más destacados y habituales que podemos encontrar son los siguientes:
Nieblas radiativas o de radiación
Son habituales en zonas del interior de la Península y han sido y serán protagonistas cada vez que tengamos situaciones de dominio anticiclónico. Se forman durante la noche y se necesitan cielos despejados y vientos nulos o muy flojos. Los cielos despejados permiten que todo el calor acumulado durante el día en la superficie terrestre sea liberado a capas superiores, lo que provoca un enfriamiento de la capa superficial suficiente como para ocasionar que la humedad se eleve y se condense el vapor de agua formando la niebla. Se forman a ras de suelo y gracias a la ausencia de viento (que evita la mezcla del aire húmedo y frío con capas superiores) suelen permanecer estacionarias.
Un tipo muy común de este tipo de nieblas son las nieblas de valle. Se forman cuando el aire de las laderas se enfría y desciende al volverse más denso (por eso los globos de aire caliente ascienden, porque son menos densos). El valle va “recogiendo” todo este aire frío que durante la noche sigue enfriándose, hasta llegar a un punto tal que es capaz de condensarse y formar la niebla. Son típicas en los principales valles peninsulares, especialmente en invierno.
Nieblas de advección
Forman, junto con las nieblas radiativas, el otro gran grupo de nieblas. En ambos casos la niebla se forma por la condensación, aunque en este tipo de niebla no es por la reducción de la temperatura superficial sino por el movimiento (o advección) de una masa de aire húmeda sobre una superficie fría, que es la que provoca la condensación. A diferencia de las de radiación, se mueve y por ello el viento no es tan influyente. El puente Golden Gate cubierto por un mar de nubes es el más claro ejemplo.
Nieblas de evaporación o mezcla
Este tipo de nieblas se forman cuando una cantidad suficiente de vapor de agua es añadida a una masa de aire mediante evaporación y se mezcla con otra masa de aire más fría y seca. Es decir, que una aporta la humedad, la otra provoca la condensación y ninguna de ellas por sí mismas originaría la niebla. Dentro de este grupo englobamos las nieblas que se forman sobre la superficie de los ríos, lago o mares (en general sobre cualquier masa de agua) al desplazarse una masa de aire frío sobre esta superficie, más cálida y con una cantidad de vapor de agua suficiente como para provocar la condensación al mezclarse ambas masas de aire. Son conocidas como nieblas de vapor.
Otros tipos de nieblas
Nieblas orográficas: se forman cuando el viento empuja el aire húmedo sobre una colina y lo fuerza a ascender, provocando que al descender la temperatura el aire se sature y se forme la niebla.
Nieblas de hielo: el mecanismo es el mismo que en el resto de nieblas, pero la temperatura a la cual se condensa la masa de aire se sitúa por debajo de cero grados. Está formada por pequeños cristales de hielo en suspensión.
Y de premio, este vídeo: nieblas de advección sobre la Bahía de San Francisco y el puente Golden Gate.
Por: Luis Jiménez
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